Fue una gota de tinta la que manchó la página en blanco
un acto trivial, casual, accidental,
manchar un folio
una marranada
pero aquel borrón de tinta estaba solo
ninguna letra dibujaba la hoja
ningún dibujo se esbozaba en el papel
la gota de tinta estaba allí sola
abandonada sin entender que error había cometido para encontrarse así
buscó las respuestas en la pluma y en la tinta
esperó hasta secarse y dejar de ser una gota para ser un único punto
pero nadie le dio una respuesta
el papel con aquel punto de tinta fue abandonado en un cajón
y paso el tiempo
a veces el viento susurraba respuestas a su pregunta
pero al estar el cajón cerrado no las entendía
otras veces, con el cajón abierto escuchaba conversaciones que le hacían anhelar su respuesta
en un par de ocasiones confundió palabras sueltas al azar con contestaciones a su pregunta
jamas obtuvo respuesta
no la había
o era demasiado simple para divagar sobre ella y explicarla
La antigua gota, que después fue un punto, más tarde borrón y finalmente mancha vieja
permaneció sola hasta el final de sus días, en los que una noche de invierno sirvió para prender una caldera
Pero antes, se le agrió el carácter, envejeció con el ceño fruncido y la mueca torcida
no fue feliz en su vida